Curiosidades mentales: Sabias estas 7 curiosidades mentales?

Curiosidades mentales

Existen cuantiosas curiosidades mentales o psicológicas, sobre el modo en que funciona nuestro cerebro y nuestra psique que la mayoría de personas aún no conocen, y seguramente se sorprenderían.

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1. Siempre que dormimos, soñamos

Es cierto que no siempre somos capaces de recordar los sueños que hemos tenido, pero varias investigaciones científicas han revelado que la actividad cerebral durante el sueño genera que soñemos al alcanzar la fase REM durante el descanso.

Los estudios muestran que no recordamos el 90% del contenido de nuestros sueños y que, aun si llegásemos a recordarlos, la mitad de este contenido lo olvidaríamos al cabo de cinco minutos de despertarnos, ya que el cerebro capta nuevos estímulos y tiende a desprenderse de esa información. Si quieres recordar más y mejor tus sueños, resulta bastante útil apuntar lo más detalladamente posible todos tus sueños en un bloc de notas que tengas sobre la mesilla de noche, cada día al despertarte.

2. ¿Cuánto pesa el cerebro?

El cerebro de los hombres es ligeramente más pesado que el de las mujeres. La cifra promedio entre los varones está en los 1.400 gramos, mientras que el cerebro femenino pesa 1.250 gramos.

Esto no significa que el hombre tenga una mayor inteligencia que la mujer, como pudimos ver en el artículo “¿Son más inteligentes las mujeres o los hombres?”. Aunque es cierto que, tiempo atrás, los primeros científicos que midieron el peso de los cerebros llegaron, equivocadamente, a la conclusión de que el hombre debía poseer mayores dotes intelectuales. La diferencia de tamaño se debe a un principio de proporcionalidad, y en tanto que el hombre suele ser más alto y pesado que la mujer, el tamaño del cerebro se ajusta a estas proporciones corporales, por lo que a mayor cuerpo, mayor será el cerebro.

3. Estamos programados para huir ante un peligro

Cuando nos enfrentamos a situaciones límite, de angustia, miedo o peligro, nuestro cuerpo activa unos mecanismos innatos que nos permiten huir para alejarnos del peligro. Dicho de otro modo, estamos diseñados para garantizar nuestra supervivencia, y así la de la especie humana.

En estas situaciones límite en las que corremos un peligro inminente, se activan drásticamente las glándulas suprarrenales y generan adrenalina, una hormona que incrementa la frecuencia cardíaca y que contrae los vasos sanguíneos, preparando al cuerpo para hacer un esfuerzo físico de alta intensidad. Es por esta razón que somos capaces de emprender acciones casi sobrehumanas cuando estamos en un estado de pánico, como por ejemplo se ha dado el caso de madres que han logrado levantar coches u objetos muy pesados para rescatar a un hijo atrapado.

4. Crecemos mientras dormimos

Cuando dormimos nuestro cerebro segrega la mayor parte de la hormona encargada del crecimiento de los músculos y los huesos. Por esta razón es absolutamente fundamental que los niños descansen y duerman las horas necesarias.

5. El “miembro fantasma”

Se han reportado muchos casos parecidos: a una persona le amputan una extremidad, y posteriormente comienza a tener la sensación que aquella extremidad sigue estando en su sitio. De hecho, muchos casos revelan haber sufrido dolores en las extremidades amputadas. Este fenómeno se conoce como el “síndrome del miembro fantasma”. Lo detallamos en el artículo “El miembro fantasma: terapia de la caja espejo“.

La razón por la cual esto sucede tiene su origen en el cerebro. Al parecer, el área cerebral encargada de regular la movilidad y el tacto del miembro sigue activa, y en ausencia de estímulos nerviosos reales, tiende a crearlos.

6. Existen personas incapaces de reconocer caras

Estos casos de personas que no pueden reconocer rostros están causados por un trastorno denominado prosopagnosia (del griego prosopon, que significa “rostro” y agnosia, que refiere a “falta de conocimiento”), y esto les imposibilita reconocer las caras.

Este impedimento provoca que no puedan reconocer los rostros familiares, por lo que son incapaces de reconocer a sus allegados mediante su imagen y deben recurrir a observar algunas características concretas, como la forma de andar, el tono de voz, o algún otro rasgo distintivo exceptuando el rostro para poder ser conscientes de quién tienen enfrente. En casos más severos, los afectados pueden no ser capaces de reconocerse ellos mismos delante de un espejo o viéndose en una fotografía.

7. La amnesia sí permite recordar

Aunque es cierto que siempre se transmite la idea de que la amnesia elimina los recuerdos pasados de la persona que la ha sufrido después del trauma, en realidad esta tipología de amnesia, denominada “retrógrada”, es muy poco habitual.

El tipo de amnesia más común es la llamada amnesia anterógrada. Se trata de una amnesia en que la persona es capaz de recordar prácticamente todo lo pasado con normalidad, pero en cambio no puede recordar nada de lo que va viviendo, no es capaz de recordar lo que le ocurrió ayer, o incluso es incapaz de recordar lo que hizo diez minutos atrás. Esta forma de amnesia es la más habitual entre las personas que sufren demencia.

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